Acetazolamida: Inhibidor de la Anhidrasa Carbónica para Glaucoma y Mal de Altura

La acetazolamida es un inhibidor de la anhidrasa carbónica (AC) derivado de sulfonamida en uso clínico desde la década de 1950. Es uno de los primeros fármacos desarrollados sobre una base mecanicista racional y sigue utilizándose hoy para un abanico de indicaciones notablemente diverso: glaucoma, mal agudo de montaña, epilepsia y corrección de la alcalosis metabólica.

La anhidrasa carbónica está presente en todo el organismo: ojo, riñones, cerebro, glóbulos rojos y pulmones. La inhibición de esta enzima produce efectos en todos estos tejidos simultáneamente, lo que explica tanto la versatilidad terapéutica como el perfil de efectos secundarios de la acetazolamida.

Mecanismo de acción

La anhidrasa carbónica cataliza la hidratación reversible del dióxido de carbono a bicarbonato y un protón. En el riñón, la inhibición de la AC reduce la reabsorción de bicarbonato en el túbulo proximal, aumentando la excreción urinaria de bicarbonato, sodio, potasio y agua. En el ojo, reduce la producción de humor acuoso por el cuerpo ciliar, disminuyendo la presión intraocular. Para la prevención del mal de montaña, estimula una ventilación aumentada induciendo acidosis metabólica que compensa la alcalosis respiratoria de la altitud.

Indicaciones

La acetazolamida está aprobada para el glaucoma de ángulo abierto y glaucomas secundarios como agente sistémico cuando los tratamientos tópicos son insuficientes. Es la profilaxis farmacológica más utilizada para el mal agudo de montaña (MAM) y el edema cerebral por altura. En epilepsia, se ha utilizado históricamente para las ausencias, especialmente en mujeres con epilepsia catamenial. También corrige la alcalosis metabólica y puede utilizarse para la hipertensión intracraneal idiopática.

Dosificación y administración

Para el glaucoma: 250 mg dos a cuatro veces al día por vía oral, o cápsula de liberación sostenida de 500 mg dos veces al día. Para la prevención del mal de montaña: 125 a 250 mg dos veces al día comenzando uno a dos días antes del ascenso, continuando durante al menos 48 horas en altitud. Para la epilepsia: 250 a 1000 mg al día en dosis fraccionadas.

Efectos secundarios

Las parestesias (hormigueo en dedos de manos, pies y cara) son un efecto secundario característico y casi universal a dosis estándar. La acidosis metabólica es una consecuencia farmacológica esperada. La poliuria es esperada en los primeros días de tratamiento. La nefrolitiasis ocurre en hasta el 4% de los usuarios a largo plazo. Puede desarrollarse hipopotasemia con uso prolongado. El síndrome de Stevens-Johnson y la aplasia medular son raros pero potencialmente mortales.

Interacciones

La acetazolamida alcaliniza la orina, aumentando la excreción renal de fármacos ácidos (aspirina, fenobarbital). El uso concomitante con otros diuréticos aumenta el riesgo de hipopotasemia. Los salicilatos pueden acumularse a niveles tóxicos cuando se combinan con acetazolamida, especialmente en pacientes ancianos.

Notas especiales

La acetazolamida está contraindicada en alergia a las sulfonamidas, hiponatremia, hipopotasemia, insuficiencia hepática grave, insuficiencia renal grave y acidosis hiperclorémica. La monitorización periódica de electrólitos séricos, bicarbonato y función renal es necesaria con uso prolongado. No se recomienda durante el primer trimestre del embarazo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la acetazolamida causa hormigueo?

Las parestesias son causadas por la inhibición de la anhidrasa carbónica en las neuronas periféricas, que altera la excitabilidad de la membrana. Este efecto es dosis-dependiente y casi universal a dosis terapéuticas estándar. Afecta generalmente a manos, pies y cara y no indica daño nervioso.

¿Cómo previene la acetazolamida el mal de montaña?

En altitud, la reducción del oxígeno atmosférico desencadena hiperventilación refleja, causando alcalosis respiratoria que amortigua la respuesta ventilatoria posterior. La acetazolamida causa acidosis metabólica leve bloqueando la reabsorción renal de bicarbonato, contrarrestando la alcalosis respiratoria y permitiendo una respiración más profunda y eficaz, acelerando la aclimatación.

¿Puede usarse la acetazolamida para la hipertensión intracraneal idiopática?

Sí, la acetazolamida es un tratamiento farmacológico de primera línea para la hipertensión intracraneal idiopática (pseudotumor cerebri). Al reducir la producción de LCR mediante la inhibición de la AC en el plexo coroideo, disminuye la presión intracraneal y alivia síntomas como cefalea y alteraciones visuales.

Fuentes

  • EMA: Acetazolamida Ficha técnica 2023
  • Wilderness Medical Society Guías sobre MAM 2022
  • Friedman DI: Tratamiento HTII. Neurology 2023