Mecanismo de acción

La levodopa (L-DOPA) es el precursor directo de la dopamina y el fármaco más eficaz disponible para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. La dopamina no puede cruzar la barrera hematoencefálica, pero la levodopa sí lo hace mediante transportadores de aminoácidos neutros grandes (LAT1), donde es convertida en dopamina por la DOPA descarboxilasa neuronal. La dopamina así sintetizada repone la depleción de este neurotransmisor en el estriado (núcleo caudado y putamen) y en la sustancia negra, corrigiendo el desequilibrio entre las vías dopaminérgicas (deficitarias) y colinérgicas (hiperactivadas) que subyace a la sintomatología parkinsónica. La co-administración de inhibidores de la DOPA descarboxilasa periférica (carbidopa o benserazida) bloquea la conversión de levodopa en dopamina fuera del SNC, reduciendo los efectos periféricos (náuseas, vómitos, hipotensión), aumentando la biodisponibilidad central y permitiendo utilizar dosis hasta 4-5 veces menores de levodopa.

Indicaciones

Levodopa (siempre en combinación con carbidopa o benserazida) está indicada como tratamiento de primera línea de la enfermedad de Parkinson idiopática en adultos, constituyendo el fármaco antiparkinsoniano más eficaz conocido. También está indicada en el parkinsonismo secundario (inducido por fármacos o postencefálico) cuando el parkinsonismo produce discapacidad significativa. No está indicada en el parkinsonismo por neurolépticos (ya que la causa es el bloqueo del receptor y no la depleción de dopamina) ni en la parálisis supranuclear progresiva o la atrofia multisistémica, donde la respuesta es generalmente pobre. Las formulaciones de liberación prolongada, las dispersibles y el gel intestinal (Duodopa) permiten adaptar el tratamiento a las necesidades individuales y al estadio de la enfermedad.

Posología

El tratamiento se inicia con dosis bajas de levodopa/carbidopa (por ejemplo 100/25 mg 2-3 veces al día) y se titula gradualmente según la respuesta clínica. La mayoría de los pacientes requieren entre 300 y 800 mg de levodopa al día repartidos en varias tomas. Las formulaciones de liberación estándar se administran 30-60 minutos antes de las comidas para optimizar la absorción, dado que las proteínas de la dieta compiten con la levodopa por el transporte intestinal. Las formulaciones de liberación prolongada ofrecen niveles más estables pero su biodisponibilidad es un 30 % menor. En estadios avanzados con fluctuaciones motoras graves puede emplearse la infusión intestinal continua de gel de levodopa/carbidopa (Duodopa) o la estimulación cerebral profunda.

Efectos adversos

Las náuseas y los vómitos son frecuentes al inicio (menos intensos con carbidopa que sin ella). La hipotensión ortostática puede ser incapacitante, especialmente en ancianos. Las discinesias (movimientos involuntarios coreiformes) aparecen con el uso prolongado y se relacionan con la duración y la dosis acumulada de levodopa, siendo una limitación importante del tratamiento a largo plazo. Las fluctuaciones motoras (fenómenos «on-off», deterioro de fin de dosis o «wearing-off») son características del tratamiento prolongado y reflejan la pérdida progresiva de la capacidad de almacenar dopamina en las neuronas nigrostriatales residuales. Los trastornos del control de impulsos (hipersexualidad, juego patológico, compras compulsivas) pueden ocurrir, especialmente con dopaminérgicos. La confusión, las alucinaciones visuales y los episodios psicóticos son más frecuentes en ancianos.

Interacciones

Los antipsicóticos típicos y los antagonistas de la dopamina (metoclopramida, domperidona) reducen el efecto de levodopa al bloquear los receptores dopaminérgicos centrales; la domperidona (no cruza la BHE) puede usarse para las náuseas inducidas por levodopa. Los inhibidores de la MAO-B (selegilina, rasagilina) son frecuentemente coadministrados de forma intencional para potenciar el efecto dopaminérgico, pero los IMAO no selectivos o IMAO-A están contraindicados por riesgo de crisis hipertensiva. La vitamina B6 (piridoxina) acelera el metabolismo periférico de levodopa cuando se usa sin inhibidor periférico de DOPA descarboxilasa. Las comidas ricas en proteínas reducen la absorción intestinal y la entrada cerebral de levodopa.

Notas clínicas

El fenómeno de «wearing-off» (deterioro del efecto antes de la siguiente dosis) es uno de los principales desafíos del tratamiento a largo plazo. Strategies para manejarlo incluyen aumentar la frecuencia de las dosis, añadir inhibidores de COMT (entacapona, opicapona), inhibidores de MAO-B o agonistas dopaminérgicos. Los pacientes deben recibir asesoramiento dietético sobre el efecto de las proteínas en la absorción de levodopa y se les puede recomendar consumir la mayor parte de las proteínas en la cena. La comunicación entre el neurólogo, el médico de atención primaria, el farmacéutico y el paciente es fundamental para el ajuste del tratamiento antiparkinsoniano.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la levodopa siempre se combina con carbidopa o benserazida?

La levodopa administrada sola se convierte masivamente en dopamina en la periferia (intestino, hígado, riñón) antes de llegar al cerebro. Esto produce náuseas, vómitos e hipotensión intensos y reduce la cantidad de levodopa disponible para el SNC. La carbidopa y la benserazida inhiben la DOPA descarboxilasa periférica (no cruzan la barrera hematoencefálica), bloqueando la conversión periférica sin afectar a la conversión intracraneal. Esto permite usar dosis de levodopa hasta 5 veces menores con menor toxicidad periférica y mayor eficacia central.

¿Qué es el fenómeno «wearing-off» en la enfermedad de Parkinson?

El «wearing-off» o deterioro de fin de dosis es la reaparición de los síntomas motores (temblor, rigidez, lentitud) antes de la siguiente dosis de levodopa. Ocurre porque con el avance de la enfermedad, las pocas neuronas dopaminérgicas supervivientes pierden la capacidad de almacenar la dopamina sintetizada y liberarla de forma sostenida. El efecto de cada dosis se hace más breve y el paciente experimenta fluctuaciones entre períodos «on» (funcionamiento relativamente normal) y períodos «off» (síntomas prominentes).

¿Debo evitar los alimentos con proteínas mientras tomo levodopa?

Las proteínas de la dieta compiten con la levodopa por el mismo sistema de transporte en el intestino y en la barrera hematoencefálica, lo que puede reducir la absorción y la entrada cerebral del fármaco. Se recomienda tomar la levodopa 30-60 minutos antes de las comidas y, si existen fluctuaciones motoras importantes, redistribuir la ingesta proteica concentrándola en la cena. No es necesario eliminar las proteínas de la dieta, sino optimizar el momento de su consumo respecto a la medicación.

Fuentes

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