Perazina: antipsicótico fenotiazínico para el tratamiento de la esquizofrenia

La perazina es un antipsicótico clásico de la familia de las fenotiazinas alifáticas, de potencia baja a moderada. A diferencia del haloperidol, que es una butirofenona de alta potencia, la perazina presenta un perfil de menor incidencia de síntomas extrapiramidales pero mayor sedación y efectos anticolinérgicos. Se utiliza principalmente en el tratamiento de la esquizofrenia y la agitación psicomotriz.

Fue introducida en la práctica clínica en los años 1960 y sigue siendo utilizada en algunos países europeos, especialmente en Alemania, como alternativa a los antipsicóticos de alta potencia en pacientes que no toleran bien los efectos extrapiramidales. Su prescripción en España es limitada.

Mecanismo de acción

La perazina ejerce su efecto antipsicótico principalmente mediante el bloqueo de los receptores dopaminérgicos D2 en el sistema mesolímbico. Este bloqueo reduce la transmisión dopaminérgica excesiva relacionada con los síntomas positivos de la psicosis (alucinaciones, delirios). Adicionalmente bloquea receptores muscarínicos (efecto anticolinérgico), histaminérgicos H1 (sedación) y adrenérgicos alfa-1 (hipotensión ortostática). Esta baja potencia dopaminérgica relativa explica su menor incidencia de síntomas extrapiramidales en comparación con los antipsicóticos de alta potencia.

Indicaciones

  • Esquizofrenia: síntomas positivos agudos y mantenimiento a largo plazo
  • Agitación psicomotriz en el contexto de trastornos psicóticos
  • Estados maníacos con componente psicótico, en combinación con estabilizadores del estado de ánimo
  • Trastornos del sueño graves resistentes en pacientes psiquiátricos (uso ocasional fuera de indicación)

Posología

La dosis oral habitual en adultos oscila entre 75 y 600 mg al día, repartida en dos o tres tomas. En la fase aguda se comienza con dosis bajas y se titula progresivamente según la respuesta. En el mantenimiento se busca la dosis mínima eficaz. La formulación disponible en varios países europeos incluye comprimidos de 25, 100 y 200 mg.

En personas mayores, en insuficiencia hepática o en pacientes con mayor sensibilidad a los efectos sedantes, las dosis deben ser considerablemente menores. La perazina no debe suspenderse de forma abrupta para evitar el síndrome de discontinuación y el rebote psicótico.

Efectos adversos

  • Sedación y somnolencia, especialmente al inicio del tratamiento y a dosis altas
  • Síntomas extrapiramidales: acatisia, distonía y parkinsonismo farmacológico, con menor frecuencia que con haloperidol
  • Discinesia tardía con tratamientos prolongados: movimientos involuntarios orofaciales y de las extremidades de aparición tardía
  • Efectos anticolinérgicos: sequedad de boca, estreñimiento, retención urinaria, visión borrosa
  • Hipotensión ortostática y taquicardia refleja por bloqueo alfa-1
  • Efectos metabólicos: aumento de peso, dislipemia, riesgo de diabetes tipo 2
  • Hiperprolactinemia: amenorrea, galactorrea, disfunción eréctil
  • Síndrome neuroléptico maligno: reacción rara pero potencialmente letal con fiebre elevada, rigidez muscular y alteración del nivel de consciencia

Interacciones

La perazina potencia la depresión del sistema nervioso central de otros fármacos sedantes, alcohol, opioides y benzodiacepinas. El uso simultáneo con otros agentes que prolongan el intervalo QT aumenta el riesgo de arritmias graves. Los anticolinérgicos añaden sus efectos sobre las funciones parasimpáticas. La levodopa y los agonistas dopaminérgicos antagonizan el efecto antipsicótico. El litio puede aumentar la neurotoxicidad mutua.

Información adicional

En el contexto del tratamiento a largo plazo de la esquizofrenia, los antipsicóticos de segunda generación han desplazado en gran medida a los clásicos como la perazina en muchos países. Sin embargo, en pacientes con buena tolerancia y respuesta establecida, el cambio de antipsicótico no siempre está justificado. El seguimiento regular de peso, glucemia, perfil lipídico, ECG y síntomas extrapiramidales es esencial en cualquier tratamiento antipsicótico crónico.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia la perazina del haloperidol?

La perazina y el haloperidol bloquean los receptores D2, pero la perazina tiene menor potencia dopaminérgica y mayor actividad anticolinérgica, antihistaminérgica y antiadrenérgica. Esto se traduce en mayor sedación y menos síntomas extrapiramidales agudos con la perazina, aunque el riesgo de discinesia tardía y efectos metabólicos permanece. El haloperidol es más potente por miligramo y se usa más en urgencias psiquiátricas por su disponibilidad en formulación inyectable de acción rápida.

¿Puede la perazina causar discinesia tardía?

Sí. La discinesia tardía es una complicación del uso prolongado de cualquier antipsicótico bloqueante D2. Se manifiesta como movimientos involuntarios repetitivos en la cara, lengua, labios o extremidades. El riesgo aumenta con la duración del tratamiento, dosis altas y la edad avanzada. No siempre es reversible al suspender el antipsicótico. La vigilancia sistemática con escalas estandarizadas es parte del seguimiento clínico.

¿Cómo se debe suspender la perazina?

La suspensión de la perazina debe realizarse de forma gradual y supervisada por el médico prescriptor. Una retirada brusca puede provocar un síndrome de discontinuación (náuseas, insomnio, ansiedad, inquietud) y aumenta el riesgo de recaída psicótica. La reducción progresiva de la dosis permite al organismo adaptarse y facilita la detección precoz de cualquier signo de desestabilización clínica.

Fuentes: Benkert O, Hippius H «Kompendium der Psychiatrischen Pharmakotherapie» 2023, EMA product information, Stahl SM «Prescriber's Guide» 2021.